La coach ontológica familiar Verónica Jaron Lasky recomendó establecer rutinas claras con horarios visibles para dar seguridad a los niños al volver de vacaciones al colegio, validando sus emociones ante los cambios y limitando el uso de pantallas que generan adicción por dopamina similar a las drogas.
Insistió en usar las pantallas como herramienta y no distracción, proponiendo alternativas como grupos de juego en plazas o casas para recuperar el barrio virtual, y comunicación abierta para explicar límites sin represión, fomentando seguridad parental que se transmite a los hijos.
Criticó horarios tardíos de programas como Gran Hermano inapropiados para menores pese a la falta de protección horaria, y aconsejó juegos de mesa, control de contenidos para evitar grooming, y restricciones en dulces post-cumpleaños permitiendo solo uno, rechazando premios con comida por generar expectativas erróneas.
En su casa con siete hijos, aplica estas reglas estrictas con amor y acompañamiento, sin pantallas salvo excepciones controladas, priorizando higiene y responsabilidades intrínsecas sobre recompensas materiales, y reveló ser hincha de Boca explicando su rigor familiar.