En las grandes avenidas de Buenos Aires como Corrientes, Santa Fe, Avellaneda y otras siete clave, cerraron un 38% más de locales entre noviembre-diciembre y enero-febrero, según estudio de la Cámara Argentina de Comercio.
La crisis se nota en la calle y la vida cotidiana, con locales en venta, alquiler o cerrados, afectando 284 espacios. Hay rotación de marcas que no venden y propietarios bajan precios de alquiler, pero enfrentan impuestos como ABL que no cubren, prefiriendo vender antes que alquilar con riesgo de inquilinos morosos.
En zonas como Avellaneda y Flores, rubros como indumentaria sufren por competencia del comercio electrónico que crece un 13-30% mensual y ropa importada barata del norte de Chile. Comerciantes cierran tras aguantar con inversiones y empleados, reflejando la dureza en la cotidianidad pese a sectores que marchan bien.