Entre diciembre y enero creció un 38% el cierre de locales comerciales en grandes avenidas porteñas como Santa Fe, Cabildo, Córdoba, Rivadavia y Avellaneda, según la Cámara Argentina de Comercio. Muchos permanecen con carteles de "se alquila" sin repuestos.
Los cierres responden a ventas rotativas de marcas fallidas, mutación a polirubros, verdulerías o importados chinos, y auge del comercio electrónico que desplaza las compras físicas. La industria textil sufre por importaciones indiscriminadas y mercadería del norte de Chile.
El panorama genera deudas, desempleo y dificultades para dueños e inquilinos, con bolsillos atrasados y efecto "shame" en el consumo. Es una situación complicada que deja fuentes de trabajo en riesgo.