Andrea Rincón generó polémica al criticar las exigencias estéticas desiguales en la televisión argentina, afirmando que los hombres aparecen "sucios y desalineados" mientras a las mujeres les reclaman hasta un gramo de más.
Los panelistas de Bendita debatieron el tema: algunos defendieron que la tele siempre fue así y es una "máquina de picar carne", otros reconocieron la presión sobre las mujeres en imagen, peso y forma, pero señalaron que hoy es más inclusiva que en los 80 o 90.
Mencionaron cambios en la vida de Rincón, como volverse religiosa y Bautista, y cuestionaron si generaliza al culpar a los hombres o al medio. Coincidieron en que persiste la doble vara, pero la industria evoluciona hacia mayor relajación.
Recordaron anécdotas como productores exigiendo higiene y ejemplos históricos de rigidez estética en TV.