Manuel Adorni, vocero presidencial, defendió públicamente el viaje de su esposa en el avión presidencial a Nueva York, aclarando que ella pagó su pasaje original y sus viáticos, comida y movilidad personales.
En una entrevista con Feinmann, Adorni insistió en que su mujer lo acompaña en trabajos sacrificados y que ni siquiera usa sus viáticos oficiales, mientras el periodista le recriminó que el avión no es un taxi para familiares de funcionarios.
Los panelistas del programa celebraron el intercambio como un culebrón político, burlándose de que Adorni aclaró tanto que oscureció el asunto y recordando críticas previas del gobierno a abusos similares.
Criticaron el uso del avión pagado con dinero público y mencionaron un vuelo privado a Punta del Este, cuestionando la transparencia de los funcionarios.