El juicio por el femicidio de Paulina Levos, ocurrido hace 20 años en Tucumán, avanza con revelaciones clave sobre la expareja de la víctima, César Soto, principal acusado junto a Sergio Caleñuc, hijo de un exfuncionario del gobierno provincial. Paulina, de 23 años, desapareció tras salir de un boliche, fue encontrada estrangulada en la ruta 341 y murió por asfixia mecánica según dos autopsias.
La amiga de Paulina, Virginia Mercado, quien viajaba con ella en un remis, declaró inicialmente ante la policía que César Soto ejercía violencia contra la víctima, incluyendo agarrarla del cuello, dato coincidente con la causa de muerte. Sin embargo, Mercado fue acusada de falso testimonio y en juicios previos no ratificó esta información, alegando no recordar detalles más allá de que Paulina se bajó para encontrarse con Soto.
Alberto Levos, padre de la víctima, sostiene que Soto, miembro de la barra brava de Atlético Tucumán, pidió ayuda a Caleñuc para ocultar el cuerpo. Un fiscal analizó llamadas telefónicas: la última de Paulina coincide en ubicación con la de Caleñuc esa mañana. Juicios anteriores condenaron a policías y funcionarios tucumanos por encubrimiento, revelando irregularidades como falsificación de actas.
El proceso actual, con 70 testigos y duración estimada de tres meses, busca justicia tras dos décadas. Levos critica la ineficacia del Estado tucumano, responsable de "tres muertes" por juicios frustrados, aunque no busca indemnización.