Donald Trump amenazó a Irán con "muerte, fuego y furia" si detiene el flujo de petróleo en el Estrecho de Hormuz, prometiendo golpes más fuertes y destrucción de objetivos reconstruibles. En un posteo en Truth Social, Trump calificó esto como un "regalo" de Estados Unidos a China y otras naciones dependientes del estrecho, aunque Irán mantiene el paso controlado permitiendo salir solo a petroleros con destino chino.
Expertos como Fabián Calles destacaron que la OTAN no interviene ya que la operación es un 80-90% de Estados Unidos e Israel, con acciones europeas simbólicas: Pedro Sánchez empezó enérgico pero aceptó condiciones, Emmanuel Macron envía el portaaviones Charles de Gaulle al Mediterráneo sin combatir, y el Reino Unido fue rechazado por Trump vía Twitter. Vladimir Putin se declaró aliado incondicional de Irán pese a su tecnología rusa vieja y beneficios por precios altos de energía, pero difícilmente envíe armas por el conflicto en Ucrania.
En Europa, la guerra genera rechazo público superior al 65%, antipatía hacia Trump incluso en Polonia pro-Trump, y aumentos violentos en precios de nafta y gas que recuerdan Irak y Afganistán. Luisa desde Francia reportó inquietud callejera, preocupación migratoria especialmente para Erdogan en Turquía por posibles desplazamientos, y misiones como la de Macron para desbloquear Hormuz con coalición mixta.
Irán redujo misiles de 350 a 28 en 10 días, el estrecho está colapsado con petroleros varados como en una Panamericana, pero deja pasar buques chinos tras presiones de Pekín. Trump ignora al Pentágono con retórica agresiva que volatiliza mercados petroleros de 120 a 87 dólares.