Los empleados de la planta de Lácteos Verónica protestan con quema de cubiertas frente a la fábrica cerrada, reclamando reabrir el establecimiento y cobrar deudas salariales de diciembre, enero, febrero y el último aguinaldo. Los trabajadores, algunos con hasta 40 años en la empresa, expresan bronca, angustia y desesperación por la incertidumbre laboral y la falta de sensibilidad de los empresarios, que tomaron la decisión unilateral de cerrar las puertas.
Mañana a las 15 horas se realizará una reunión intermedia en la Secretaría de Trabajo de la Nación entre representantes del sindicato y los empresarios, divididos en tres sectores del directorio que supuestamente buscan vaciar la empresa. Los operarios destacan su comprensión previa hacia la situación de la compañía, pero exigen reciprocidad y volver a sus puestos.
En entrevistas en vivo con el corresponsal Claudio Cardoso, los trabajadores relatan sacrificios diarios, como levantarse a las cuatro de la mañana o viajar desde Virrey del Pino, y advierten sobre deudas acumuladas, riesgo de vivir bajo un puente y no llegar a fin de mes. Subrayan su unidad pese al ánimo por el piso y se muestran optimistas por la reunión, aunque críticos de la falta de pago total.
La situación se replica en otras plantas de la empresa en Santa Fe y en varias compañías similares. Lácteos Verónica, con más de 100 años y capitales españoles, deja a los empleados como "números" pese a su lealtad, en un contexto económico que algunos aprovechan para escabullirse.