La psicóloga argentina Noelia escapó de Tel Aviv durante la guerra entre Israel e Irán cruzando el desierto de Negev en micros gratuitos del Ministerio de Turismo israelí hasta la frontera con Egipto. Enfrentó alarmas constantes que activaban linternas en los celulares y realizó el trayecto de 5-6 horas sin refugios ante posibles bombardeos. Posteriormente, desde Eilat a Taba y hasta Sharm El Sheikh tomó combis particulares con gastos extras en aduanas y riesgos por falta de moneda local.
Noelia viajaba con su familia, incluyendo un menor, por razones familiares cuando estalló el conflicto. Contactó al consulado y embajada argentina desde el primer día, pero no recibió ayuda oficial en cuatro continentes: ni micros pagados, ni vuelos, ni taxis del aeropuerto en Roma. En cambio, la Embajada de Israel ofreció asistencia ejemplar a través de Karina, su responsable de prensa.
La decisión de partir fue el momento más duro, temiendo ataques aéreos, terrestres o secuestros. Ahora de vuelta en Buenos Aires, reclama públicamente ayuda económica al gobierno y oposición para cubrir gastos y lucro cesante, criticando la falta de amparo institucional pese a pagar impuestos. Menciona diputados y senadores con pasajes reservados que no respondieron.
En conexión desde Haifa, Verónica describe que los israelíes respetan las sirenas, corren a refugios y mantienen vida semi-normal con clases por Zoom y home office. Explica bombas racimo de Irán, prohibidas por expandir daño a civiles.