Los participantes de Gran Hermano: Generación Dorada abren el kiosco liderados por Lola, quien levanta la persiana y revela una variedad de premios tentadores como visita sorpresa, alfajores, chocolates, masas finas, combo de faltas con café, cajón de frutas, noche de película con pochoclo, noche romántica para dos, regalo dorado, dulce de leche y cigarrillos con naipes.
El grupo se organiza en el living para votar democráticamente por los premios mediante un sistema de mano alzada, pero surge un caos total con gritos, interrupciones y desorden porque no se ponen de acuerdo sobre las opciones principales como la visita sorpresa o el regalo dorado.
Los conductores intentan calmarlos pidiendo que se paren a un costado según su preferencia y cuenten números, pero persisten las discusiones acaloradas con frases como "¡No se escuchen! ¡Para!" y burlas entre participantes.
Finalmente, Lola, como líder de la semana, retira el premio elegido: la llave del casillero correspondiente, aunque el segmento se corta mientras pregunta si quiere disfrutarlo.