El uso de celulares, tablets o pantallas antes de dormir altera la producción de melatonina y aumenta hasta un 50% el riesgo de insomnio, según un estudio en Frontiers in Psychiatry.
La luz azul de los dispositivos interfiere con el ciclo del sueño, retrasando el apagado corporal y empeorando la calidad del descanso en quienes los usan en la hora previa a acostarse.
La investigación analizó hábitos de miles de personas y halló relación directa entre tiempo frente a pantallas nocturnas y problemas para dormir, encendiendo alarmas sobre este enemigo del buen descanso.