Una mujer llevó joyas heredadas de su abuela paterna Rosarina a la Joyería El Tazador para cotizarlas y venderlas, destinando los fondos a un proyecto familiar de pastelería boutique en Buenos Aires.
Las piezas incluyen dos de diseño art deco: una roseta con brillante central talla antigua y brillantitos pequeños, todo en platino, y otra con platino, diamantes, zafiros y oro de la misma época.
Proviene de una familia de panaderos y usará la herencia para finalizar la decoración del local en la fase final del emprendimiento.