El precio de la nafta aumentó un 7% desde el 1 de marzo debido al impacto de la guerra en Medio Oriente, que eleva los costos internacionales de combustibles, con precios rondando los 1.730 a 1.738 pesos por litro en la Ciudad de Buenos Aires.
Las petroleras ya no informan los aumentos obligatoriamente, por lo que los consumidores se enteran en el surtidor o gracias a relevamientos periodísticos, mientras mantienen un atraso del 15 al 20% y anticipan subas graduales.
El Gobierno cargó la mitad del impuesto a los combustibles líquidos, contribuyendo al salto, y el funcionario Marín defiende un precio promedio para evitar especulaciones pese a la volatilidad del petróleo.
Otros efectos incluyen subas en soja, trigo y gas natural licuado, que podría encarecer la electricidad vía subsidios o tarifas, en un contexto de inflación mensual del 2% y salarios atrasados.
El dólar se mantiene estable en 1.435 pesos, con financieros a la baja.