En una estación de servicio de YPF en Chiyatay, la Nafta Super bajó 3 pesos, de 1717 a 1714 pesos, sorprendiendo al reportero Julio Bazán que esperaba aumentos por la guerra.
En la estación Shell cercana, tanto Nafta Super como gasoil subieron 60 pesos, aunque no hay colas de automovilistas ni pánico de compra pese a la volatilidad del petróleo.
Los conductores consultados expresan preocupación por los aumentos constantes en nafta, GNC y combustibles, que se sienten pese a no sorprender ya, en medio del impacto de la guerra en Medio Oriente.
Las petroleras tienen libertad para fijar precios, con YPF como referencia, pero hoy muestran variaciones opuestas.