Delincuentes armados sometieron a una familia en Pablo Podestá, Merlo, manoseando a la mujer mientras la apuntaban con pistolas, sin importarles disparar. La víctima grabó el robo y lo compartió en redes, denunciando a estas lacras sin respeto que glorifican el delito en Instagram y TikTok, subiendo botines, autos y motos para ganar seguidores.
Los panelistas destacaron la situación grave en Merlo y el conurbano oeste, con múltiples bandas de motochorros, posiblemente menores de Alacrita, que roban en manada, usan autopistas para escapar y no dudan en matar. Vecinos identifican a los ladrones de barrios como Texalar en Morón, pero comisarías y alcaidías están colapsadas, y fiscales garantistas liberan a los capturados.
Criticaron la falta de acción del gobernador Kicillof y la burocracia policial que desanima denuncias, favoreciendo estadísticas truchas. Antes los chorros tenían códigos y no mataban, pero ahora amenazan con quemar o matar sin miedo a la cárcel, aunque el nuevo código procesal penal promete cambiar esto.
La policía no da abasto ante la oleada de robos en zonas como Libertad, Pontevedra y Padua, un corredor histórico ahora infestado de violencia.