María Julia Oliván contó en vivo su sufrimiento tras una grave quemadura que requirió 18 operaciones y dos meses en terapia intensiva.
Durante vacaciones, al no poder ir a la playa, se dio cuenta que su hiperactividad laboral era para tapar el dolor emocional. Está medicada con metadona por el dolor crónico y picazón, recibiendo tratamiento integral psiquiátrico y oncológico similar.
Explicó las "toaletas" quirúrgicas: sacan piel quemada, usan mallas metálicas si no crece colágeno, dejando áreas expuestas para evitar infecciones. Sobrevivió una sobredosis de morfina inicial por demora de ambulancia.
Rechaza aparentar fortaleza rápida: "Me dolió mucho, lloré también de dolor", y el trauma queda en el cuerpo invisible. Hizo el programa con alta domiciliaria, agotada después de cada emisión.