Un bebé de tan solo 29 días se ahogó mientras tomaba el pecho de su madre, quien desesperada llamó al 911 en medio de una crisis.
La efectiva policial la tranquilizó y le dio instrucciones precisas: sentarse con el bebé boca abajo, agarrarle la carita y dar golpecitos fuertes en la espalda hasta que llorara.
La maniobra funcionó, el pequeño recuperó el color y su respiración normal. La madre relató el pánico total y cómo la voz calmada de la policía le salvó la vida en este milagro.
La operadora se puso en el lugar de la mamá nerviosa y repitió: "Tranquila, no tengas miedo, dale golpecitos hasta que llore".