Mauricio Macri y el gobernador de Buenos Aires, Axel Kicillof, intercambiaron un saludo frío y formal en una comida política, sin más diálogo. El cronista José Claudio Escribano, presente en San Nicolás, relata que no pasaron del gesto mínimo de civilidad a través de la mesa.
Macri se mostró inquieto, jugando con su celular y levantándose varias veces para llamadas. Escribano describe la situación como tensa y distante entre los dos líderes políticos argentinos.