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Llenura del Espíritu Santo embriaga y controla al creyente como el vino

Tensión: intercambio (15°) Sesgo: elogio (+100)

La llenura continua del Espíritu Santo actúa como viento que infla las velas de un barco, impulsando al creyente a avanzar en todas las áreas de la vida, según explicó el pastor citando al evangelista Benny Hinn. El pastor enfatizó que no basta con un llenado aislado, sino que se debe buscar cada mañana para mantener el movimiento constante, evitando que la vida se estanque como una vela desinflada.

En situaciones estancadas, como negocios que no avanzan, ministerios parados o problemas personales, el Espíritu Santo derriba muros como en Jericó, cambia corazones de piedra por de carne y altera la atmósfera alrededor del creyente. Dios promete transformar el interior primero, liberando estorbos que impiden volar en la vida cristiana.

El pastor comparó el control del vino con el del Espíritu Santo, que otorga la personalidad de Dios, la mente de Cristo y el amor del cielo. La Biblia insta a no embriagarse con vino, sino a ser llenos del Espíritu, una decisión voluntaria donde el creyente pide ser controlado y embriagado de la presencia divina para actuar sin entenderse a sí mismo.

Al buscar llenura constante, Dios toma la mano del creyente, pelea batallas y permite alcanzar lo imposible sin esfuerzo. El pacto diario con Dios asegura movimiento y logros tras años de estancamiento.