Un cliente lleva a Leyva Joyas joyas heredadas de su tío orfebre y una de un amigo para tasación. El experto identifica un prendedor antiguo de la Belle Epoque, de fines del siglo XIX hasta 1914, con platino y brillantes engastados en garce cabé y canal, en estado impecable y de alto valor.
Entre las piezas destaca una pulsera de los ochenta con diamantes, brillantes, zafiros, doble cierre de seguridad y combinación de oro amarillo y blanco. El vendedor explica que brillante es diamante tallado y resalta que eran épocas en que se usaban libremente estas joyas.
También evalúan una niña de platino con piedra central grande de tonalidad destacada, valorada por tamaño, corte y fluorescencia. Las piezas son variadas, antiguas y modernas, todas hermosas.