Los israelíes demostraron resiliencia al retomar la normalidad en Tel Aviv inmediatamente después de una alerta de misiles iraníes, saliendo de refugios subterráneos en shoppings con carpas, colchones y pertenencias intactas gracias a la confianza mutua. El periodista Gaby Astrofi transmitió en vivo cómo la gente abandonó el cuarto subsuelo y volvió a las calles, donde colectivos ya pasaban por cráteres de impactos sin problemas, tapados rápidamente para que la vida continuara.
El Estado israelí se hace cargo de los daños en propiedades privadas, reubicando a evacuados en hoteles y cubriendo costos, como ocurrió con 150.000 personas del norte por amenazas de Hezbollah. En transporte público, choferes de buses permiten bajar a pasajeros para refugios pero no abandonan el vehículo; en trenes, evalúan parar en estaciones o quedarse con la gente según protocolos. Tras las sirenas, el shopping volvió a su rutina, cerrando locales por horario y no por miedo.
Las Fuerzas de Defensa de Israel revelaron que la mitad de misiles iraníes llevaban ojivas de racimo, algunos sin explotar y representando amenaza futura al poder detonar después. En las calles de Tel Aviv, a las 20:30 de un martes invernal, hay menos gente de lo habitual por precaución, aunque restaurantes permanecen abiertos si tienen refugios inmediatos. Irán amenazó con 'monstruos de acero' masivos, pero no se materializó, permitiendo que la ciudadanía siga su vida.
El analista Ronen sumado a la charla desde el otro lado del océano explicó que Donald Trump impulsa un ataque 'a fondo pero corto' contra Irán, con presiones internas en EE.UU. para terminar la guerra pronto, en medio de idas y vueltas con Netanyahu e Irán.