Irán lanzó misiles de racimo contra centros comerciales en Jerusalén, Tel Aviv y Haifa, violando la ley internacional al apuntar a población civil en un día de intensos ataques, según reportó en vivo el periodista Ilan Busni. Los proyectiles impactaron cerca de sitios sagrados como la mezquita de la Explanada de las Mezquitas, generando humo y pánico generalizado en las ciudades israelíes.
En el marco de la escalada, Irán busca presionar a Donald Trump atacando aliados sunitas como Arabia Saudita, Kuwait, Bahréin, Qatar y Emiratos Árabes Unidos para elevar la inflación mundial vía disrupciones en el Estrecho de Ormuz, por donde pasa el 40-70% de sus exportaciones de petróleo. Esto responde a estrategias para sabotear pactos como el que Israel firmaba con Arabia Saudita, impulsando el ataque de Hamás el 7 de octubre mediante proxies terroristas.
Israel acelera ataques contra Hezbollah en el Líbano, descabezando su mando militar en bastiones como Dahiyeh en Beirut, mientras Irán bloquea internet y redes para ocultar información, limitando el acceso de periodistas independientes. Se rumorea que el hijo del líder supremo Ali Jamenei, Mostafá Jamenei, asumiría el poder presionado por la Guardia Revolucionaria pese a advertencias en el testamento paterno, en medio de opacidad informativa y adoctrinamiento antioccidental.
Los mercados creen en la victoria rápida de Trump y aliados, con petróleo estable en 80 dólares, mientras países sunitas se acercan a Israel y Hezbollah pierde liderazgo, con su nuevo jefe posiblemente herido y ausente.