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Incredulidad irrita más a Dios que otros pecados como en Moisés y Zacarías

Tensión: intercambio (20°) Sesgo: ataque (-80)

La incredulidad encabeza la lista de pecados como Belcebú porque irrita más a Dios que cualquier otro, según el pastor en su sermón, citando ejemplos bíblicos donde este pecado provocó furia divina. Explicó cuatro razones, comenzando por rechazar intencionalmente a Dios, como los judíos que endurecieron sus corazones y perecieron en el desierto.

Destacó cómo la fe de Caleb y Josué bendijo a sus familias con la entrada a la tierra prometida, mientras la incredulidad de los otros diez espías contagió al pueblo, atrayendo castigo: sus hijos vagaron 40 años sin entrar. La incredulidad lleva castigo familiar y pospone los propósitos de Dios, advirtiendo arrojarla para evitar la maldición.

En cuarto lugar, irrita supremamente a Dios: Moisés dudó dos veces, en Horeb necesitando a Aarón y en Números 20 golpeando la roca, por lo que no entró a la tierra prometida. El pueblo provocó en Masá dudando del cuidado divino, ganando el nombre de provocación, y portó ídolos como plan B, igual que muchos creyentes hoy con alternativas si Dios falla.

El precio es alto: Moisés acortó vida y ministerio; Israel deportado a Babilonia. Zacarías, justo sacerdote, quedó mudo por dudar la promesa de un hijo en ancianidad. Jesús reprochó la poca fe de discípulos y oró por la de Pedro, mostrando la incredulidad como escollo mayor en la transformación espiritual.