Las fuerzas federales mexicanas incautaron dos toneladas de cocaína flotando en aguas del Océano Pacífico frente a las costas de Acapulco y Guerrero.
El operativo, coordinado por la Secretaría de Seguridad, recuperó los cargamentos arrojados al mar en bultos impermeabilizados, una táctica común de organizaciones criminales para trasiego con lanchas de alta velocidad.
El decomiso ocurre en contexto de presión regional, 48 horas después del anuncio en Florida del Escudo de las Américas, coalición de 17 países liderada por Estados Unidos contra cárteles, aunque México no se integró formalmente.
La intensificación de patrullajes navales refleja endurecimiento en una ruta clave de tráfico de drogas hacia el norte del continente.