Los países del G7 evalúan liberar millones de barriles de petróleo de sus reservas estratégicas para contrarrestar el impacto del cierre del Estrecho de Hormuz por la guerra con Irán, aunque analistas advierten que esta medida no compensará la falta de producción constante si el conflicto se prolonga hasta septiembre.
El presidente Donald Trump defendió previamente los ataques estadounidenses contra Irán, afirmando que impidieron que Teherán obtuviera un arma nuclear en semanas para atacar a Israel y la región. Los precios del barril se dispararon, con proyecciones de hasta 200 dólares, afectando bolsas y economías globales.
Estados Unidos, el mayor productor pero no vendedor principal, junto a Rusia e Irán, mantiene reservas estratégicas. Sin embargo, expertos señalan que las reservas se agotan rápido y solo pasan buques rusos y chinos por el estrecho. Vladimir Putin llamó a gobiernos árabes para mediar y evitar ataques a Rusia.
El G7, que incluye a Canadá, Francia, Alemania, Italia, Japón, Reino Unido y Estados Unidos, emitió un comunicado indicando disposición a medidas para apoyar el suministro energético, pero sin compromisos firmes.