Francia desplegó su portaaviones nuclear Charles de Gaulle hacia el Estrecho de Hormuz para garantizar el tráfico de buques petroleros y mercantes, en medio de la escalada del conflicto entre Irán, Estados Unidos e Israel iniciado el 28 de febrero.
El presidente Emmanuel Macron, quien inicialmente descartó involucrarse, recorrió el buque de 310 metros en el Mediterráneo Oriental, acompañado de escoltas y aviones de supervisión. Francia argumenta que protege intereses europeos sin participar directamente en la guerra, aunque Irán ya atacó Israel y bases estadounidenses en la región.
Australia se sumó enviando misiles a Emiratos Árabes Unidos, aliado de Israel y EE.UU., para reforzar su escudo antimisiles frente a ataques iraníes. Los mercados reaccionaron positivamente: el petróleo Brent bajó de 91 a 84 dólares, y las bolsas subieron, calmadas por mensajes de Donald Trump de que la guerra durará poco.
Las exportaciones de petróleo por Hormuz cayeron drásticamente desde el inicio del conflicto, con barcos desconectando GPS para cruzarlo pese a amenazas iraníes.