El experto Alejandro advierte que Irán no se replegará y podría intensificar acciones terroristas pese a su debilitamiento económico y militar, rechazando un fin rápido del conflicto como prometió Donald Trump. El régimen iraní rechaza cese al fuego y muestra fanatismo extremo, dispuesto a inmolaciones sin mesura, incluso atacando aliados árabes y promoviendo terrorismo global durante casi 50 años.
Pese a pérdidas en misiles y drones, Irán redobla la apuesta con proxies como Hezbollah, hutíes y milicias iraquíes, mientras países árabes como Qatar le sueltan la mano, aislándolo regionalmente. El nuevo líder supremo, Mojtaba Jamenei, es ultra virulento, excomandante de represiones y de la Guardia Revolucionaria, sin signos de pragmatismo.
Irán busca hegemonía regional como Arabia Saudita, pero con el objetivo explícito de destruir Israel, financiando ataques como el del 7 de octubre para frenar acuerdos de Abraham. Aunque gran parte de la población rechaza el régimen brutal que reprime protestas con miles de muertos y viola derechos de mujeres, el miedo y control de la Guardia impiden revueltas.
Países como Turquía, Jordania, Emiratos y Francia se involucran indirectamente derribando misiles iraníes, ampliando el conflicto más allá de protagonistas principales.