El analista internacional Paulo Bota, director de Trends Research and Advisor para América Latina, describió una situación tremendamente inestable en el conflicto con Irán, donde nadie sabe exactamente qué sucede pero la seguridad parece estable por ahora. Irán continúa atacando bases norteamericanas y países árabes del Golfo, especialmente Emiratos Árabes Unidos, que recibieron más del 50-60% de los drones y misiles iraníes, afectando la economía regional en hidrocarburos, gas y fertilizantes clave para Argentina.
La duración del conflicto depende de los objetivos políticos: corto si solo se destruyen misiles y drones, más largo para eliminar el programa nuclear, y de meses o años si se busca un cambio de régimen, influido por la percepción israelí sobre Estados Unidos. Benjamin Netanyahu ve a Irán como el principal problema de seguridad de Israel, mientras que para Donald Trump y Estados Unidos es solo un capítulo más, con ambos líderes enfocados en su legado.
En la región temen un Irán hegemónico nuclear pero también un caos con 92 millones de personas sin gobierno central, generando refugiados e inestabilidad. Bota diferenció el caso de Venezuela, donde el poder estaba concentrado, de la complejidad iraní con clérigos, militares y civiles; el régimen muta hacia dominio militar con una generación endurecida por la guerra con Irak, reacia a cooperar internacionalmente.
El precio del petróleo WTI cayó a 78,55 dólares, un 16% en el día tras tocar 120 dólares ayer, indicando volatilidad y expectativas de negociación temprana, posiblemente limitando el conflicto a ordenar la cuestión nuclear sin cambio de régimen. Esto refleja condicionamientos de mercados y encuestas en Estados Unidos que no quieren prolongar la guerra.