En el décimo día de la guerra en Medio Oriente, Estados Unidos confirmó la destrucción de 10 barcos iraníes cargados con minas explosivas en el Estrecho de Hormuz, mientras Irán amenaza con cerrar esa vía estratégica que transporta una quinta parte del petróleo mundial.
El presidente Donald Trump advirtió que si las minas no se retiran de inmediato, las consecuencias para Irán serán inéditas, y la Casa Blanca, a través de la portavoz Karin Leavitt, negó que la Marina estadounidense haya escoltado petroleros por el estrecho, pese a un tuit borrado del secretario de Energía Chris Wright. Trump anunció que escoltarán barcos si es necesario y fortalecerán pólizas de seguro para evitar paralizar la economía global.
El presidente iraní Masoud Pezeshkian replicó que nadie aniquilará a Irán, heredero de 6.000 años de civilización, mientras los Guardianes de la Revolución amenazan con bloquear exportaciones de petróleo a "partes hostiles". El enviado de EE.UU. a Medio Oriente, Steve Witkoff, prevé reunirse con Benjamin Netanyahu, y Vladimir Putin negó a Trump haber dado inteligencia sobre buques estadounidenses.
Los bombardeos cruzados intensifican: sirenas suenan en Tel Aviv y Jerusalén por misiles y drones iraníes, neutralizados en parte por la Cúpula de Hierro, aunque usan bombas de racimo. Israel ataca aeropuertos en Kerman, Irán y suburbios de Beirut contra Hezbollah, agravando la crisis humanitaria en Líbano con medio millón de evacuados. El secretario de Defensa Bill Hetzet anticipó una jornada intensa de ataques.
Mercados reaccionan con volatilidad: ayer bajaron precios del petróleo por anuncio de Trump de guerra "prácticamente concluida", pero hoy confusión por amenazas continuas pese a plazos adelantados de 4-6 semanas.