Diego Ezequiel López, un delincuente de 23 años con extensos antecedentes, murió baleado por la policía durante un allanamiento en una quinta de 9 de Abril, Esteban Echeverría, donde se realizaba un pool party con chicos y chicas.
La policía irrumpió en el lugar tras un dato sobre sospechosos de robo de autos y desarmadero. López, vestido de azul, disparó contra los agentes mientras saltaba por una ventana, recibiendo balazos en la cabeza y el pecho. Otro sospechoso saltó pero sobrevivió, y dos quedaron detenidos, con varios heridos en el tiroteo.
López tenía un historial criminal: en 2021 acusado de narcotráfico, estuvo dos años preso en Melchor Romero; en 2024 vinculado a un ataque a un cardiólogo en Malvinas Argentinas. Formaba parte de una banda que robaba autos y hacía entraderas, con 15 hechos, organizada desde cárceles como Magdalena y Olmos, donde presos proveían armas, documentos y lavaban el dinero.
El fiscal Andrés Devoto ordenó pericias a cargo de Gendarmería Nacional por la muerte y el rol de la policía. El dueño de la quinta, ajeno al hecho, la alquiló para la fiesta, y fotos recientes en redes confirman la presencia de López allí el lunes.
Los panelistas destacaron la violencia inusual en el operativo, con videos que muestran disparos desde adentro y saltos desesperados, cuestionando si los delincuentes iniciaron el fuego pero elogiando el trabajo policial.