Iris, argentina radicada en Erbil, Kurdistán iraquí, relató el terror que vive por los bombardeos cercanos a su casa, donde misiles iraníes son interceptados por bases estadounidenses próximas al aeropuerto, a metros de su hogar. Levantó a su bebé de seis meses de la cama ante explosiones a las cinco de la mañana y tiene una mochila lista para evacuar, pero no hay refugios disponibles como en Israel.
La mujer, casada con un kurdo y con un hijo sin nacionalidad argentina, quiere salir del país por sus propios medios hacia Turquía, pero necesita visas rápidas para su marido y bebé. Se comunicó con la Cancillería argentina, que la derivó de la embajada en Siria (Damasco, cerrada) a Beirut (Líbano) y luego al consulado en Estambul, sin respuestas concretas tras 96 horas de mensajes desesperados.
Iris criticó la desidia consular y afirmó que los argentinos están solos en el mundo, sin ayuda pese al peligro inminente. Destacó que Erbil era una zona hermosa y tranquila antes del conflicto, comparada con una "mini Dubái", pero ahora la vida cotidiana se ve interrumpida por ataques que coinciden con el fin del ayuno musulmán.
La entrevistada mostró imágenes de explosiones vistas desde su ventana y enfatizó que nuestra vida corre peligro real, exigiendo que alguien haga su trabajo para agilizar los papeles y permitir la evacuación familiar.