En los suburbios del sur de Beirut, conocidos como Daieh, bastión de Hezbollah, los ataques aéreos israelíes han devastado las calles, pero muchos residentes se niegan a evacuar pese a las órdenes masivas del ejército israelí que advierten riesgo de vida.
Reporteros visitaron la zona tensa y casi vacía, con olor a pólvora, donde edificios cerca de la embajada iraní fueron impactados por misiles. Algunos como Zahid duermen en las montañas pero regresan diariamente porque "se sienten mejor aquí", mientras familias pobres sin dinero para irse se quedan en casa para morir con dignidad si es necesario.
Niños se asustan con disparos, talleres mecánicos siguen abiertos para reparar autos con gasolina cara, y autoridades libanesas reportan casi 700.000 desplazados en el país por la ofensiva. En este contexto, milicias kurdo-iraníes en Irak llaman a etnias como azeríes, kurdos, lurs, baluchíes y árabes a unirse para derrocar el régimen teocrático de Teherán, aprovechando su debilidad.
Kurdos sirios advierten contra aliarse con Washington por el abandono en 2017 bajo Trump, cuando tras vencer al Estado Islámico fueron dejados a Turquía y Damasco. Las milicias iraníes planean ofensiva terrestre cuando llegue el momento, pese a señales mixtas de EE.UU.