Andrea del Boca acumula comida en una bolsita dentro de la casa de Gran Hermano para comerla después, guardando dulce de membrillo, galletitas y bocaditos porque los demás participantes se lo comen todo.
Panelistas bromean sobre si es hurto famélico o cleptomanía, pero concluyen que no es punible y que es normal en casas con muchos. Andrea racionaliza porciones para varios días y planea mostrar su bolsa creciente a la producción.
Los compañeros desconfían de ella, y surge tensión por preferencias como nombrar a sus amigas en roles clave. Discuten si viola el reglamento llevar comida al cuarto, comparándolo con hábitos familiares.
El segmento incluye clips de Andrea explicando sus antojos nocturnos y guardando arroz con leche o membrillo, mientras el panel se ríe y especula sobre su comportamiento.