Los 500 kilos de uranio iraní enriquecido al 60% son suficientes para fabricar entre 9 y 10 bombas nucleares, según explicó el experto Julián Gadano en el programa. Los bombardeos israelíes y estadounidenses destruyeron las centrifugadoras clave en las instalaciones de Fordow e Isfahan, lo que hace imposible en el corto plazo que Irán eleve el enriquecimiento al 90% necesario para armas atómicas. Irán ya tenía este material sospechoso, cercano al nivel armamentístico, y su ubicación actual es desconocida.
El uranio, en forma de hexafluoruro gaseoso, es pesado pero ocupa poco volumen, por lo que resulta fácil de esconder en búnkeres o enterrado. Gadano advirtió que localizarlo requiere inteligencia en el terreno o comandos, ya que no basta con ataques aéreos. Este material representa un peligro tanto si el régimen sobrevive como si colapsa, porque podría terminar en el mercado negro en manos de grupos no estatales terroristas.
En caso de colapso del régimen teocrático, similar al de la Unión Soviética que dejó bombas en cuatro países, el caos podría permitir su proliferación. Gadano enfatizó que es preferible un Estado controlándolo, incluso autocrático, antes que el descontrol, recordando cómo el mundo presionó para centralizar las armas en Rusia. Rafael Grossi, al frente de la OIEA, ha intentado sin éxito obtener datos precisos sobre su paradero.
El panelista Muki criticó duramente al régimen iraní por su irracionalidad teocrática, al que acusó de recibir órdenes de un "amigo imaginario", lo que aumenta el riesgo de uso descontrolado. Gadano coincidió en que este Estado, que patrocina el terrorismo y responde al ataque del 7 de octubre vía proxies, no debe poseer armas nucleares. Los analistas cuestionaron la estrategia de Donald Trump para el "día después" de un posible colapso, enfatizando la necesidad de control en tierra.