Los vecinos de los edificios derrumbados en Buenos Aires aumentan su desesperación e incertidumbre casi una semana después del colapso, ya que ninguno puede volver a sus casas.
Han podido ingresar a los departamentos solo por 10 minutos con estrictas medidas de seguridad para rescatar lo esencial, aunque algunos usaron el tiempo para limpiar heladeras por el olor a podrido ante la falta de luz.
El gobierno de la Ciudad prometió alojamiento en hoteles por el tiempo necesario, mientras la zona permanece vallada y los peritajes continúan, complicando el acceso incluso a edificios cercanos.