Los habitantes del edificio derrumbado en Parque Patricio viven en pausa una semana después del estruendo que no dejó heridos pero alteró sus vidas. Escoltados por bomberos, entran con valijas a recuperar pertenencias de departamentos abandonados, con balcones llenos de tenders y zapatillas al sol.
Marianela del décimo piso sacó basura de la heladera y parrilla, mientras vecinos como Hernán del sexto graban videos para tranquilizar a sus hijos. Federico baja bolsos por escaleras sin luz en una odisea hasta planta baja, conservando esperanza pese a la incertidumbre.
30 familias de más de 170 afectadas se hospedan en el hotel Regente en Zipacha al 900, con angustia por el alojamiento hasta el miércoles. Seis hoteles los albergan, pero con chicos y mascotas necesitan soluciones urgentes para planificar su futuro.