Los precios del petróleo subieron mientras continúa la guerra entre Irán, Israel y Estados Unidos, involucrando guerras proxy y posibles bloqueos en el canal de Suez.
Panelistas advirtieron que Rusia y China respaldan a Irán como línea roja, prolongando el conflicto que podría durar mucho tiempo.
Los mercados están nerviosos porque no circula todo el petróleo necesario y los países consumen reservas limitadas, generando problemas futuros salvo para gigantes como Arabia Saudita.