Diez días de intensos bombardeos en Medio Oriente mantienen al mundo en alerta máxima, con sirenas sonando en Tel Aviv y Dubái mientras el presidente de Irán afirma que nunca se rendirán. La guerra se extiende desde Tel Aviv hasta Omán en todo el Golfo Pérsico, recordando que gran parte de la humanidad vive el peor escenario posible.
Autoridades israelíes admiten que el conflicto durará más de lo esperado, comandado aparentemente por Israel con apoyo de Estados Unidos, lo que genera críticas internas en el Partido Republicano contra Donald Trump por involucrar al país en una guerra ajena.
Un ideólogo militar de la Fuerza de Defensa de Israel confirma la prolongación del operativo, en un contexto de ataques continuos que no cesan tras una década de escalada.