Noelia Núñez, argentina en Tel Aviv con su hijo para visitar a su suegro enfermo, quedó atrapada al estallar la guerra con misiles cayendo cerca de su hostel, donde escuchó alarmas y detonaciones mientras dormía y se refugió en búnkeres subterráneos.
La familia perdió todos sus vuelos, incluyendo el de Tel Aviv y la conexión desde Roma, y la embajada argentina no dio respuestas concretas más allá de recomendar apps y refugios, pese a contactos constantes; enfrentaron ofertas exorbitantes de particulares para salir por mar a Chipre o por tierra a Eilat en la frontera con Egipto.
Tras 5 o 6 horas por tierra en zona de conflicto y 3 más en taxi al aeropuerto egipcio, lograron escapar; el suegro quedó en Israel por su salud, y el hijo de 15 años mostró fortaleza pese a conocer todos los riesgos.
Noelia agradeció la difusión pero reclamó ayuda oficial para los argentinos varados, pidiendo contacto de organismos para asistir en su regreso y criticando la falta de estrategia gubernamental.