Nelson Castro, desde Tel Aviv, describió un día intenso con siete alarmas antiaéreas: tres nocturnas y cuatro diurnas, que alteran profundamente la vida cotidiana de los israelíes.
Mostró imágenes de calles con tránsito vehicular pero sin peatones a las 20 horas locales, recomendación de permanecer en casa, implementación masiva de home office y suspensión de clases presenciales con educación virtual similar a la pandemia.
Explicó que el transporte público funciona con normalidad aparente, salvo el subte con problemas por refugios, y las oficinas públicas intentan operar pese al temor generalizado y la falta de normalidad total.
Relató impactos como bombas racimo en zonas visitadas, misiles desde Irán y Líbano, y un bombazo no detectado por sirenas posiblemente dirigido al aeropuerto Ben Gurion.
Enfatizó el esfuerzo por mantener la rutina como forma de resistencia, aunque la gente vive con incertidumbre constante.