La comunidad nivaclé de Algarrobal en Formosa sufre muertes evitables por falta de atención médica, con ambulancias sin combustible a 100-120 kilómetros de distancia. Los habitantes relatan cómo fallecieron familiares, como el padre de un miembro y un esposo, porque no llegó ayuda a tiempo pese a llamados desesperados. La sala de salud más cercana visita solo una vez al mes, dejando emergencias sin solución.
Las viviendas son precarias, con chapas de zinc sin paredes que se desarman con el viento, y sin energía eléctrica a 60 kilómetros. Instalaron paneles solares para luces, cargar celulares y contactar policía o salud, pero aspiran a refrigeración para conservar alimentos.
La unión familiar ayuda a sobrellevar la pobreza extrema sin DNI, agua potable ni reconocimiento oficial. Critican que las autoridades ignoran su realidad humilde y los consideran invisibles, sin personería jurídica ni tierras, atrapados en disputa fronteriza histórica con Paraguay.
El pueblo nivaclé no está reconocido como indígena en Argentina ni Formosa, pese a habitar el territorio del río Bermejo y Pilcomayo antes de las fronteras.