Trabajadores de Verónica Lácteos, firma láctea con 103 años de trayectoria, mantienen el bloqueo en la planta de Boulogne por deudas salariales que incluyen parte de diciembre de 2025, enero, febrero y el aguinaldo. Más de 50 empleados en el depósito exigen respuestas ante el silencio de la empresa y la familia Espiñeira, dueños del lugar, mientras las plantas en Clauson, Suardi, Lehmann y Totoras en Santa Fe también están paralizadas.
Los operarios, con hasta 40 años en la compañía, relatan situaciones desesperantes: un chofer de 30 años llamado Ernesto abandonó su alquiler y volvió con su madre de 50 años, mientras hacen changas para sobrevivir. La incertidumbre genera estrés psicológico, y reclaman que nadie de la dirección da la cara, interpretando saludos distantes como provocaciones.
En una manifestación pacífica, los trabajadores inician una marcha hacia el ingreso principal acompañados por el móvil periodístico, sumando solidaridad con unos 700 empleados directos e indirectos afectados. El sindicato Atilra cubre al 100% la obra social, única ayuda disponible, y exigen reactivar la producción.
Critican las políticas gubernamentales por quitar subsidios, aumentar boleto, luz y combustibles, y la nueva reforma laboral aprobada de madrugada, que ven como perjudicial. Mencionan el cierre de FATE con 900 despidos como ejemplo, y la cadena de pagos rota desde marzo pasado, con el 40% de manufactureros en problemas según la UIA, impidiendo créditos por tasas altísimas.
La planta está virtualmente paralizada y vacía: antes entraban 20 camiones semanales con mercadería, ahora hace tres meses no ingresa nada, pasando de camiones cargados a no tener ni un queso para repartir, lo que agrava la crisis.