Los países del G7 analizan liberar sus reservas estratégicas de petróleo, que suman 1.500 millones de barriles, para contrarrestar el alza de precios causada por el bloqueo del Estrecho de Hormuz en medio de la guerra en Medio Oriente, con bombardeos a refinerías y riesgos para el tránsito marítimo.
Japón, el más afectado, impulsa la medida pese a la resistencia de Francia, mientras la Unión Europea despliega capacidad de defensa y Emmanuel Macron envía naves para garantizar el paso de petróleo y mercancías, priorizando la seguridad por sobre la economía global que enfrenta volatilidad, recesión y posible estanflación.
Un mapa interactivo en vivo reveló el cuello de botella de 33 kilómetros en el Estrecho de Hormuz completamente vacío, sin buques tanques ni petroleros navegando, lo que impide la salida de petróleo del Golfo Pérsico y gas natural licuado de Qatar, debido al riesgo de ataques de Irán y los hutíes, con aseguradoras reacias a cubrirlos.
En conexión en vivo desde Israel, Tami, a 20 minutos de Tel Aviv, relató temblando cómo corrió al refugio tras un ataque con misiles racimo que hizo temblar los vidrios de su casa, describiendo el pánico instintivo de supervivencia ante la amenaza de asesinato.
Tami explicó los sistemas de alarma: prealarma de 5-10 minutos más 1,5 minuto para Irán, pero solo 1,5 minuto o 15 segundos para Hezbollah desde Líbano; defendió las acciones de Israel contra proxies iraníes como Hezbollah, Hamas y hutíes, recordando atentados en Argentina, y contó que sus dos hijos gemelos eligieron ser combatientes en el ejército por elección.