Una lluvia negra tóxica generada por bombardeos a instalaciones petroleras cubrió Teherán, provocando alarma entre la población debido al conflicto bélico.
Santi Corinaldesi explicó que la nube tóxica alcanzó gran altura, se esparció y precipitó como lluvia contaminada por partículas tóxicas, con efectos en inhalación y piel.
El fenómeno puede durar 48 a 72 horas o más si continúan los ataques, y las autoridades piden resguardarse para evitar exposición.