Lácteos Verónica decidió reducir la jornada laboral de sus 700 trabajadores a 4 horas diarias y recortarles el 50% de los salarios por al menos 60 días, ante una crisis financiera con deudas por 14.000 millones de pesos y 4.000 cheques rechazados.
La empresa tiene tres plantas en Santa Fe casi cerradas o subproduciendo, más centros en Boulogne y Mar del Plata. Testimonios de empleados con hasta 40 años de antigüedad denuncian telegramas para reducir franjas horarias y pagar mitad de sueldo, jubilaciones precarias, deudas salariales de tres meses por 12 millones de pesos, y que la firma ya fundió otras empresas de la misma forma.
La caída del consumo masivo, especialmente lácteos por pérdida de poder adquisitivo, impacta la industria alimenticia y empleo. Periodistas reportan protestas afuera de plantas donde no los dejan entrar, y trabajadores exigen pago de lo adeudado mientras comen ahorros.
La situación emblemática refleja la radiografía del mercado laboral argentino atado a la industria en recesión.