Zongad James, abogada iraní exiliada en Ecuador, enfrenta una condena a pena de muerte en Irán por su activismo contra el régimen, bajo el delito abierto de "corrupción sobre la tierra" que castiga cualquier oposición con hasta 34 años de cárcel, 111 latigazos o ejecución. La Policía de la Moral sanciona a niñas desde los ocho años y nueve meses por no usar velo, con multas, cárcel y humillaciones públicas, controlando calles, escuelas y redes sociales.
James relató la barbarie post-Revolución de 1979, donde mujeres reciben mitad de herencia, necesitan permiso masculino para viajar y no pueden bailar, tener perros o ver películas no aprobadas por el régimen de Ali Khamenei, que antes convivía con libertades bajo el Shah Pahlavi. Denunció asesinatos como los de Mahsa Amini y Armita Geravand por no usar velo correctamente, arrojadas de terrazas y disfrazados de suicidios, sin admisión oficial.
Criticó la falta actual de apoyo feminista internacional por divisiones ideológicas antiimperialistas, pese a financiamiento iraní a Hamas y Hezbollah, responsables de masacres como la del 7 y 8 de octubre con 40 mil muertos. A los 10 años huyó con su padre a Ecuador, donde generó movilizaciones y resoluciones congresales contra Irán, provocando represalias de la embajada que la tacha de espía.
Comparó con Afganistán bajo talibanes, donde niñas no estudian y mujeres son apedreadas o golpeadas sin sanción salvo fracturas. Llamó a visibilizar estas atrocidades en el siglo XXI, mientras conductores expresaron horror por prohibiciones como matar perros en calles.