Israel intensifica bombardeos sobre Beirut, capital libanesa, con el objetivo de destruir por completo las fuerzas de Hezbollah, en medio de una escalada donde tropas israelíes avanzan en el sur de Líbano.
Hezbollah, extensión de la Guardia Revolucionaria iraní, se unió a la ofensiva contra Israel tras ataques iniciales de Israel y EE.UU. a Irán, pese a que Israel no había atacado primero al Líbano. El gobierno libanés busca negociar, pero Israel cuestiona su control territorial.
Se critica el uso de municiones de dispersión en zonas civiles, que causan grandes corrupciones, mientras Irán muestra vacío de poder: su presidente pide perdón a países del Golfo pero ataques continúan.
Mostafa Khamenei, hijo de Ali Khamenei, asume como nuevo líder supremo iraní, confirmando el poder de la Guardia Revolucionaria; de 56 años, manejaba la oficina del líder y asuntos reales, eclipsando la figura espiritual de su padre.