Donald Trump enfrenta complicaciones en la opinión pública por el recibimiento de los restos de siete soldados estadounidenses muertos en el conflicto contra Irán, junto a su vicepresidente y mandos militares en Washington. Las imágenes de los sarcófagos impactan negativamente y cuestionan las incursiones militares, aunque su presencia busca proyectar liderazgo y apoyo a tropas profesionales que actúan bajo órdenes gubernamentales.
El panel analiza el costo-beneficio del conflicto ante las elecciones presidenciales de octubre en Estados Unidos: si se resuelve rápido, las pérdidas humanas y el alza en precios de la nafta (de 3 a 3,5 dólares el galón) podrían justificarse, pero un alargue generaría rechazo. Expertos destacan volatilidad histórica del petróleo, como los 140 dólares el barril en 2008 por la crisis subprime o los 12 dólares en 2020 por la pandemia.
La oferta mundial de petróleo cayó un 30% por el bloqueo en el Estrecho de Ormuz, impulsando precios, y el portavoz de la Guardia Revolucionaria iraní amenazó con llevar el barril a 200 dólares. En conexión desde Erbil, capital del Kurdistán iraquí, el periodista independiente Joaquín Sánchez Marinho revela testimonios de iraníes: en cámara apoyan el régimen por miedo, pero fuera confiesan odiarlo, temiendo represalias contra sus familias.
Mujeres fueron las más honestas, como una joven de 20 años que huye a estudiar medicina en China por la guerra y el régimen, considerando las bombas el mayor peligro. El gobierno iraní pidió evacuar Teherán, facilitando salidas en la confusión, aunque persiste la falta de libertad de expresión y riesgo para disidentes.
Sánchez Marinho comparte que iraníes regresan de Canadá para rescatar familiares, y un contacto en Teherán pidió borrar respuestas comprometedoras pese a su postura anti-EE.UU.