Irán está atacando a Israel con bombas de racimo, similares a las usadas por Rusia en Ucrania, armas polémicas prohibidas por 123 países por su peligro humanitario.
Estas bombas dispersan decenas o cientos de pequeñas cargas explosivas sobre grandes áreas, multiplicando el poder destructivo, pero muchas quedan sin detonar y letales por décadas.
Originadas en la Segunda Guerra Mundial, Alemania nazi bajo Adolf Hitler desarrolló la SD-2 o bomba mariposa, dispersada en contenedores sobre ciudades y aeródromos.
La Unión Soviética de Joseph Stalin y luego Estados Unidos también experimentaron con sistemas similares que evolucionaron a modelos modernos.
A diferencia de bombas convencionales, las de racimo cubren superficies amplias pero generan problemas a largo plazo.