Irak enfrenta dificultades para disputar su repechaje al Mundial por el cierre del espacio aéreo debido a la guerra en el Golfo Pérsico, y su entrenador Graham Arnold pidió a la FIFA postergar el partido del 31 de marzo en Monterrey contra el ganador de Bolivia y Surinam.
La FIFA propuso una ruta terrestre de 25 horas hasta Turquía para volar a México, pero Arnold la rechazó por riesgo y fatiga de jugadores, sugiriendo jugar la final una semana antes del Mundial en Estados Unidos, con el perdedor eliminado.
Irak participó una vez en un Mundial en 1986 con pobre rendimiento. Si Irán es excluido por el conflicto, Irak clasificaría directo por ranking y enfrentaría a Emiratos Árabes Unidos. La sede de la finalísima Argentina-España en Catar también peligra.
El entrenador prioriza seguridad y frescura del equipo en el partido más importante de su historia reciente, mientras la guerra complica logística global en el fútbol.